23 mil euros ha pagado la actriz por una camiseta mojada -no sabemos si empapada en sudor- del atractivo australiano, amantísimo esposo y padre de dos criaturas.
La rubia va a por todas, desde luego, aunque la excusa sea que todo lo recaudado en la puja estaba destinado para un acto de caridad, según informa el New York Post y refleja aquí en España Vanitatis.
Aún así, Scarlett ha sorprendido con una suculenta oferta y unas declaraciones un tanto provocativas que miran directamente hacía Washington y en las que confesaba que le encantaría emborracharse en la ya tradicional cena de la Casa Blanca que se celebra cada primavera: “Estoy esperado para emborracharme y hacer el ridículo”, bromeó. “El senador republicano es el que se supone que debe ser que se comporte”.
El año pasado, Scarlett acudió con el que por entonces era su novio, Sean Penn y parece ser que tampoco guardó las formas ya que a pesar de ser una cena de etiqueta, Scarlett se pasó toda la noche sentada sobre el regazo del actor.

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